Belugas
Las belugas son mamíferos marinos del grupo de los odontocetos, cetáceos dotados de dientes. Se caracterizan por el color blanco de su piel, que les permite camuflarse entre los bloques de hielo.
Beluga (Delphinapterus leucas)
La beluga (Delphinapterus leucas) es un cetáceo odontoceto adaptado a vivir en las frías aguas del Ártico y el subártico. Su característica coloración blanca, la ausencia de aleta dorsal, la movilidad de su cuello y su extraordinaria capacidad para producir sonidos la convierten en uno de los mamíferos marinos más reconocibles de las regiones polares.
Las belugas son animales sociales y utilizan un amplio repertorio de vocalizaciones para relacionarse con otros individuos y desenvolverse en un medio en el que la visibilidad puede ser muy reducida. Esta riqueza acústica explica que tradicionalmente hayan recibido el sobrenombre de “canarios del mar”.
En el Oceanogràfic de València puedes conocer esta especie en el hábitat del Ártico, un espacio dedicado a acercarnos a algunos de los animales y procesos ecológicos característicos de las regiones polares.
Investigación y conocimiento científico sobre las belugas
Las belugas del Oceanogràfic permiten desarrollar investigaciones que ayudan a ampliar el conocimiento sobre la fisiología, comunicación, audición, comportamiento y bienestar de esta especie.
El nacimiento de Kylu en 2016 abrió una oportunidad excepcional para estudiar de manera continuada el desarrollo de una cría de beluga. Investigadores de la Fundación Oceanogràfic, junto con universidades y otros centros científicos, han estudiado aspectos como su fisiología respiratoria y cardiovascular, el desarrollo del sistema inmunitario, la audición y la evolución de sus vocalizaciones.
¿Cómo se comunican las belugas?
Una de las principales líneas de investigación desarrolladas en el Oceanogràfic se centra en la comunicación acústica.
Durante los primeros años de vida de Kylu se realizaron más de 300 horas de grabaciones para estudiar cómo evolucionaban sus vocalizaciones y cómo se comunicaba con su madre, Yulka. La investigación permitió identificar una llamada de contacto compartida entre madre y cría y estudiar cómo determinados sonidos se relacionaban con diferentes comportamientos.
Estos trabajos no se limitan al conocimiento de los animales del Oceanogràfic. La experiencia obtenida con Kylu sirvió posteriormente para investigaciones con narvales en Groenlandia, una especie estrechamente emparentada con la beluga. El conocimiento adquirido en València ayudó a los investigadores a identificar y analizar las vocalizaciones entre madres y crías de narval.
→ Conoce la investigación de la Fundación Oceanogràfic
Conservación de las belugas
La beluga presenta una amplia distribución por las regiones árticas y subárticas, pero su situación no es idéntica en todas las poblaciones.
Las distintas poblaciones pueden estar sometidas a presiones diferentes, entre ellas la contaminación, el ruido submarino producido por actividades humanas, las alteraciones del hábitat, los cambios en la disponibilidad de alimento, determinadas capturas y las transformaciones que está experimentando el ecosistema ártico.
Por ello, conocer sus movimientos, comportamiento, estructura social, comunicación y estado de salud resulta fundamental para comprender cómo responden estos animales a un medio en transformación.
La conservación de las belugas requiere, por tanto, estudiar no solo la especie en conjunto, sino también las características y amenazas específicas de cada población.
Conoce las belugas del Oceanogràfic
Las belugas se encuentran en el hábitat Ártico del Oceanogràfic de València, un espacio concebido para acercar al visitante a la biodiversidad y las condiciones ambientales de las regiones polares.
Su observación permite descubrir algunas de las adaptaciones que hacen posible la vida de un mamífero marino en aguas extremadamente frías: la ausencia de aleta dorsal, una importante capa de grasa subcutánea, un cuerpo robusto, la movilidad del cuello o un sofisticado sistema de ecolocalización.
La llegada de Plombir y Miranda permitió además estudiar el proceso de integración y comunicación entre las belugas del Oceanogràfic.
Pero conocer una especie significa también comprender el ecosistema del que forma parte y los desafíos a los que se enfrenta.
La visita al Ártico constituye así una oportunidad para acercarse a las belugas y, al mismo tiempo, comprender mejor la importancia de conservar los ecosistemas polares y la biodiversidad que depende de ellos.




