El rescate de las belugas y delfines de Canadá

En agosto de 2026, el Oceanogràfic de València participó en una de las mayores operaciones internacionales de rescate y reubicación de mamíferos marinos realizadas hasta la fecha.

Uno de los rescates de belugas más complejos de la historia

 

El objetivo era encontrar un nuevo hogar para las 30 belugas y cuatro delfines que permanecían en Marineland, en Ontario (Canadá), después del cierre del parque en 2024 y ante la imposibilidad de mantener su cuidado a largo plazo.

La operación movilizó a acuarios acreditados, veterinarios, cuidadores, especialistas en mamíferos marinos, autoridades de diferentes países y equipos especializados en transporte de animales.

Como parte de este operativo, el 27 de agosto de 2026 llegaron al Oceanogràfic las belugas Cleopatra y Jelly Bean y los delfines Tsunami, Lida, Echo y Marina, después de un complejo traslado desde Canadá hasta València para evitar su sacrificio.

30 belugas

→ 16 a SeaWorld San Diego y SeaWorld San Antonio
→ 10 a Shedd Aquarium, Chicago
→ 2 a Georgia Aquarium, Atlanta
→ 2 al Oceanogràfic de València

4 delfines

→ Oceanogràfic de València

Cleopatra y Jelly Bean, las dos belugas rescatadas

Cleopatra y Jelly Bean fueron las dos belugas hembras procedentes de Marineland, en Canadá, que viajaron hasta el Oceanogràfic de València como parte de la operación internacional de rescate para reubicar a los cetáceos que permanecían en el parque canadiense.

Ambas llegaron a València el 27 de agosto de 2026, acompañadas por cuatro delfines: Tsunami, Lida, Echo y Marina. A partir de su llegada comenzó un periodo de adaptación a su nuevo entorno, durante el cual los equipos de cuidado y veterinaria del Oceanogràfic realizaron un seguimiento continuo de su alimentación, comportamiento y estado de salud.

Durante esta primera etapa, cada animal avanzó a su propio ritmo, con el tiempo y los cuidados necesarios para familiarizarse con las nuevas instalaciones antes de iniciar cualquier proceso posterior de socialización con otras belugas.

La adaptación a su nuevo hogar

Desde su llegada, los animales comenzaron un periodo de adaptación acompañado por cuidadores y veterinarios.

Cada individuo llegaba con su propio historial y necesidades, por lo que el proceso debía avanzar en función de su evolución.

Alimentación, comportamiento, exploración del entorno, interacción social y diferentes indicadores veterinarios forman parte del seguimiento necesario para conocer cómo responde cada animal al nuevo entorno. Las instituciones participantes ya habían señalado al comienzo del operativo que existían lagunas sobre el estado general de algunos animales y que la adaptación debía realizarse a su propio ritmo.

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La evolución de Jelly Bean

La llegada de Jelly Bean al Oceanogràfic junto a Cleopatra y los cuatro delfines, marcó el comienzo de una nueva etapa. Desde el primer momento, el equipo de cuidadores y veterinarios acompañó de cerca su adaptación al nuevo entorno, respetando sus tiempos y atendiendo a sus necesidades individuales.

Durante las semanas siguientes, Jelly Bean recibió atención y seguimiento continuos. En los últimos días, el equipo observó dificultades en su alimentación, lo que llevó a intensificar los cuidados y la vigilancia veterinaria las 24 horas del día. Aunque hubo momentos en los que mostró signos de mejoría, su estado cambió de forma inesperada y Jelly Bean falleció durante la noche del 17 de septiembre de 2026.

Su pérdida fue especialmente dolorosa para las personas que habían participado en su rescate, traslado y cuidado. Desde Canadá hasta València, numerosos profesionales habían trabajado durante meses con el objetivo de ofrecerle los cuidados y las condiciones que necesitaba para comenzar esta nueva etapa.

Determinar qué ocurrió forma también parte de ese compromiso. Tras su muerte, se inició un estudio post mortem junto con especialistas en patología veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera, con el objetivo de conocer los factores que pudieron contribuir a su muerte.

Los resultados permitirán comprender mejor lo sucedido y ampliar el conocimiento disponible para el cuidado y la medicina de estos animales.

Cooperación internacional para el bienestar animal

Una operación de esta magnitud solo es posible mediante la colaboración entre profesionales e instituciones de diferentes países.

El rescate movilizó a especialistas en mamíferos marinos, veterinarios, cuidadores, equipos logísticos y administraciones. En la parte correspondiente al traslado a València participaron y prestaron apoyo organismos e instituciones de Canadá, Estados Unidos y España, incluyendo Fisheries and Oceans Canada, NOAA, CITES y administraciones españolas, además de las organizaciones zoológicas participantes.