Las belugas del Oceanogràfic protagonizan uno de los proyectos de bienestar animal más importantes desarrollados por el acuario valenciano. Tras el rescate de Plombir y Miranda desde Ucrania, el equipo del Oceanogràfic llevó a cabo un complejo proceso de adaptación y socialización que culminó con la integración de las cuatro belugas.
Se trata de animales sociales, con relaciones entre individuos y una capacidad de comunicación, por lo que cualquier incorporación a un grupo debe realizarse de forma progresiva y siempre priorizando su bienestar animal.
Tras el rescate de Plombir y Miranda desde el acuario NEMO de Járkov (Ucrania) en 2024, el equipo del Oceanogràfic de València desarrolló durante varios meses un programa de adaptación y socialización que culminó con la convivencia de los dos ejemplares junto a Kylu y Yulka.
Hoy, el Oceanogràfic alberga el único grupo de cuatro belugas que puede contemplarse en Europa, un hito que combina bienestar animal, investigación científica y conservación.

¿Quieres conocer mejor a las belugas?
Si quieres descubrir sus características, alimentación, distribución y curiosidades, consulta también la ficha de la beluga del Oceanogràfic.
Del rescate en Ucrania al Oceanogràfic
La historia de esta integración comenzó en junio de 2024, cuando Plombir y Miranda fueron rescatadas del acuario NEMO de Járkov, en Ucrania, en plena guerra, en una compleja operación internacional organizada para garantizar su seguridad y bienestar.
Tras un largo viaje hasta València, ambos animales iniciaron un proceso de adaptación antes de conocer a las otras dos belugas del Oceanogràfic, Kylu y Yulka.
Durante este periodo, veterinarios, cuidadores, biólogos y especialistas en comportamiento diseñaron un plan individualizado para que la integración se desarrollara de forma gradual y segura.
Más información: El rescate de las belugas de Ucrania.

Cronología del rescate internacional de Plombir y Miranda desde el acuario NEMO de Járkov (Ucrania) hasta su llegada al Oceanogràfic de València en junio de 2024.
Conoce a las cuatro belugas del Oceanogràfic
Actualmente, el Oceanogràfic de València alberga un grupo formado por cuatro belugas: Kylu, Yulka, Plombir y Miranda. Cada una de ellas tiene una historia diferente, pero todas forman hoy un mismo grupo social gracias a un cuidadoso proceso de adaptación y bienestar animal.

Kylu nació en 2016 en el Oceanogràfic y es el miembro más joven del grupo. ejemplares y facilitó las primeras interacciones.

Yulka es la hembra adulta del grupo. Su comportamiento tranquilo contribuyó a que la integración se desarrollara de forma progresiva y segura.

Plombir fue rescatado del acuario NEMO de Járkov (Ucrania) y trasladado al Oceanogràfic en 2024. Durante los primeros meses mostró vocalizaciones diferentes a las habituales en otras belugas, un aspecto que actualmente forma parte de las investigaciones del proyecto Beluga Sound.

Miranda también fue rescatada del acuario NEMO de Járkov. Tras completar su adaptación, fue la primera beluga ucraniana en interactuar directamente con Kylu, iniciando así el proceso que culminó con la integración de todo el grupo.
¿Cómo integró el Oceanogràfic a sus belugas rescatadas?
Las belugas no se incorporan directamente a un grupo ya establecido.
Es necesario desarrollar un proceso progresivo que permita a los animales conocerse y adaptarse mutuamente.
En el Oceanogràfic, cada fase fue planificada por un equipo multidisciplinar que evaluó continuamente el comportamiento de los cuatro ejemplares para garantizar una convivencia positiva.
El objetivo nunca fue acelerar el proceso, sino respetar el ritmo natural de cada animal.
Primeros meses: adaptación al nuevo entorno
Durante las primeras semanas tras su llegada, Plombir y Miranda permanecieron en zonas técnicas no visibles para el público.
Allí recibieron:
- revisiones veterinarias completas;
- una dieta adaptada a sus necesidades;
- entrenamiento médico voluntario;
- enriquecimiento ambiental;
- seguimiento permanente por parte del equipo técnico.
Esta fase permitió comprobar su estado de salud y favorecer una adaptación tranquila a las nuevas instalaciones antes de iniciar el contacto con las otras belugas.

El proceso de socialización entre las cuatro belugas
Una vez completada la adaptación inicial comenzaron los primeros contactos.
Inicialmente, las dos parejas de belugas solo podían verse y escucharse a través de las compuertas que separaban las diferentes áreas de la instalación.
Este contacto visual y acústico permitió que los animales comenzaran a familiarizarse antes de compartir el mismo espacio.
Posteriormente se realizaron encuentros controlados entre distintos individuos.
La primera integración tuvo lugar entre Kylu y Miranda, seguida por nuevos encuentros con Plombir.
Durante todo el proceso, Kylu desempeñó un papel especialmente importante, actuando como elemento de unión entre los diferentes ejemplares y facilitando la cohesión del grupo.
Solo cuando el comportamiento de todos los animales fue plenamente positivo comenzaron las sesiones conjuntas con las cuatro belugas compartiendo el mismo espacio.
Así fue la integración de las cuatro belugas
Descubre cómo el equipo del Oceanogràfic trabajó durante meses para favorecer la adaptación y la convivencia entre Plombir, Miranda, Kylu y Yulka.
El bienestar animal, la prioridad durante todo el proceso
Cada fase de la integración estuvo guiada por un único objetivo: garantizar el bienestar de los animales.
Los especialistas monitorizaron diariamente aspectos como:
- la alimentación;
- la interacción social;
- las vocalizaciones;
- el comportamiento durante los entrenamientos;
- la actividad física;
- la respuesta a los estímulos ambientales.
Gracias a este seguimiento continuo fue posible adaptar las rutinas a las necesidades de cada ejemplar y favorecer una convivencia estable.
La comunicación de las belugas del Oceanogràfic
La integración también ha permitido desarrollar investigaciones pioneras sobre la comunicación de las belugas.
La doctora Audra Ames, investigadora de la Fundación Oceanogràfic, descubrió que Plombir y Miranda utilizaban vocalizaciones diferentes a las de Kylu y Yulka.
Algunos de estos sonidos recordaban a los silbidos de los delfines, posiblemente como consecuencia de la convivencia previa de los animales con esta especie en el acuario de Járkov.
Con el paso de los meses, Plombir comenzó a emitir sonidos cada vez más similares a los de otras belugas, mientras que Kylu intentaba imitar algunas de las vocalizaciones de su nuevo compañero.
Estos resultados forman parte del proyecto Beluga Sound, una línea de investigación que estudia cómo evolucionan la comunicación y el aprendizaje vocal en estos cetáceos.

Los resultados se apoyan en investigaciones previas sobre el desarrollo vocal de las belugas realizadas por la doctora Audra Ames.
Investigación para proteger a las belugas
Los hidrófonos instalados en las instalaciones permiten registrar miles de vocalizaciones que posteriormente son analizadas por los investigadores.
Estos estudios ayudan a comprender mejor:
- cómo se comunican las belugas;
- cómo aprenden nuevos sonidos;
- cómo evolucionan las relaciones sociales;
- cómo puede afectar el ruido generado por la actividad humana a estos animales.
El conocimiento obtenido resulta de gran utilidad tanto para mejorar el bienestar de las belugas bajo cuidado profesional como para comprender mejor las poblaciones que viven en libertad.

Las belugas del Oceanogràfic, un referente europeo
La integración de Plombir, Miranda, Kylu y Yulka representa mucho más que la convivencia de cuatro animales.
Es el resultado de meses de trabajo coordinado entre cuidadores, veterinarios, investigadores y especialistas en comportamiento animal.
Además de ofrecer a los visitantes la posibilidad de contemplar el único grupo de cuatro belugas de Europa, este proyecto continúa generando información científica de gran valor sobre bienestar animal, comunicación y conservación de una de las especies más emblemáticas del Ártico.
Actualmente el Oceanogràfic alberga cuatro belugas: Kylu, Yulka, Plombir y Miranda.
Ambos ejemplares fueron rescatados del acuario NEMO de Járkov (Ucrania) y trasladados al Oceanogràfic mediante una operación internacional destinada a garantizar su bienestar.
La integración se realiza de forma progresiva mediante contacto visual, acústico y sesiones controladas hasta que los especialistas consideran que todos los animales pueden convivir con seguridad.
Las belugas poseen uno de los repertorios acústicos más complejos entre los cetáceos. Analizar sus sonidos permite comprender mejor su comportamiento y contribuir a la conservación de la especie.


