¿Qué es el síndrome de descompresión?
El síndrome de descompresión, también conocido como enfermedad por descompresión o «enfermedad del buceador», se produce cuando el nitrógeno disuelto en la sangre y los tejidos forma burbujas durante un cambio brusco de presión. Estas burbujas pueden bloquear la circulación sanguínea, provocar lesiones en distintos órganos e incluso causar la muerte si no se tratan a tiempo.
Aunque esta enfermedad se asocia habitualmente a los buceadores, investigaciones lideradas por la Fundación Oceanogràfic han demostrado que también puede afectar a las tortugas marinas cuando quedan atrapadas accidentalmente en artes de pesca.
Una forma sencilla de entender este proceso es pensar en una bebida carbonatada.
Mientras la botella permanece cerrada, el gas permanece disuelto en el líquido gracias a la presión. Cuando la abrimos, la presión disminuye y aparecen burbujas.
En el organismo ocurre algo parecido. Durante el buceo aumenta la presión y parte del nitrógeno del aire pasa a la sangre y a los tejidos. Si el cambio de presión es demasiado rápido o el organismo pierde sus mecanismos naturales de protección, ese nitrógeno puede formar burbujas en el interior del cuerpo.
En los seres humanos esto provoca la enfermedad por descompresión. Durante años se creyó que las tortugas marinas estaban completamente protegidas frente a este problema. Desde hace algunos años sabemos que no siempre es así.
El descubrimiento que cambió la conservación de las tortugas marinas
En 2014, investigadores de la Fundación Oceanogràfic demostraron por primera vez que muchas tortugas marinas capturadas accidentalmente en redes de pesca sufrían síndrome de descompresión.
Hasta ese momento se pensaba que estos animales nunca desarrollaban la enfermedad gracias a sus adaptaciones fisiológicas al buceo.
Sin embargo, los veterinarios observaron que algunas tortugas aparentemente sanas morían varios días después de haber sido liberadas. Las pruebas diagnósticas revelaron la presencia de embolias gaseosas y los animales tratados en una cámara hiperbárica evolucionaban favorablemente, igual que ocurre con los buceadores humanos.
Este hallazgo abrió una nueva línea de investigación internacional y cambió la forma de evaluar el impacto real de la pesca accidental sobre las tortugas marinas.

¿Cómo afecta el síndrome de descompresión a las tortugas marinas?
Las tortugas marinas poseen un mecanismo que les permite bucear durante largos periodos.
Cuando realizan una inmersión normal, un esfínter situado en la arteria pulmonar limita el paso de sangre hacia los pulmones. De este modo, el nitrógeno apenas entra en la circulación y se reduce el riesgo de formación de burbujas.
Sin embargo, cuando una tortuga queda atrapada en una red de pesca de forma accidental experimenta una situación de estrés. La liberación de adrenalina provoca que ese esfínter se relaje y la sangre vuelva a circular por los pulmones durante la inmersión.
Como consecuencia, aumenta la absorción de nitrógeno y el riesgo de desarrollar enfermedad por descompresión.
Este mecanismo fue descrito por investigadores de la Fundación Oceanogràfic en un estudio publicado en Journal of Experimental Biology, aportando una explicación fisiológica al fenómeno observado años antes.

Más de la mitad de las tortugas capturadas pueden sufrir la enfermedad
Las investigaciones más recientes han demostrado que el problema es mucho más frecuente de lo que se pensaba.
Un estudio realizado por la Fundación Oceanogràfic, el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), NOAA y Texas A&M University reveló que el 54 % de las tortugas marinas capturadas accidentalmente presentan embolia gaseosa.
Además, cuanto mayor es la profundidad de captura y el tamaño del animal, mayor es el riesgo de desarrollar un cuadro grave.
Estos resultados han permitido comprender que muchas tortugas liberadas aparentemente en buen estado pueden fallecer días después si no reciben tratamiento.
El papel de la cámara hiperbárica del Oceanogràfic
Cada año ingresan en el ARCA del Mar del Oceanogràfic más de un centenar de tortugas marinas capturadas accidentalmente.
Muchas presentan síndrome de descompresión y son tratadas mediante oxigenoterapia hiperbárica.
Gracias a este tratamiento es posible eliminar progresivamente las burbujas de nitrógeno del organismo y aumentar significativamente las probabilidades de recuperación antes de su liberación.
La colaboración con pescadores ha sido fundamental para este éxito. Cada vez más profesionales trasladan las tortugas al Oceanogràfic en lugar de devolverlas inmediatamente al mar, lo que mejora notablemente su supervivencia.

Un descubrimiento con impacto internacional
Las investigaciones desarrolladas por la Fundación Oceanogràfic han cambiado el conocimiento científico sobre la fisiología del buceo en reptiles marinos.
Actualmente estos resultados sirven para desarrollar nuevas estrategias de conservación, mejorar los protocolos de actuación tras capturas accidentales y estimar con mayor precisión el impacto real de la pesca sobre las poblaciones de tortugas marinas.
Además, los hallazgos tienen implicaciones para otras especies buceadoras y continúan inspirando nuevas líneas de investigación en fisiología comparada.
¿Y qué ocurre con los mamíferos marinos?
Aunque las tortugas marinas han centrado gran parte de las investigaciones recientes, los mamíferos marinos también han sido objeto de numerosos estudios.
Trabajos desarrollados por la Fundación Oceanogràfic junto con instituciones internacionales indican que especies como los leones marinos poseen mecanismos fisiológicos que les permiten controlar el intercambio de gases durante el buceo y minimizar el riesgo de enfermedad por descompresión.
Sin embargo, situaciones de estrés intenso, como la exposición a determinadas actividades humanas, podrían alterar estos mecanismos naturales y aumentar el riesgo de formación de burbujas en sangre, una línea de investigación que continúa abierta.

Conservar las tortugas es también prevenir el síndrome de descompresión
El descubrimiento del síndrome de descompresión en tortugas marinas ha supuesto uno de los avances científicos más importantes de la Fundación Oceanogràfic en los últimos años.
Comprender cómo aparece la enfermedad por descompresión, qué factores aumentan el riesgo y cómo puede tratarse resulta fundamental para mejorar la conservación de unas especies amenazadas y reducir el impacto de la captura accidental en las pesquerías.
Sí. Aunque durante muchos años se creyó que las tortugas marinas estaban completamente protegidas frente a esta enfermedad, investigaciones de la Fundación Oceanogràfic demostraron que pueden desarrollar síndrome de descompresión cuando quedan atrapadas accidentalmente en redes de pesca. El estrés altera sus mecanismos fisiológicos de protección y favorece la formación de burbujas de nitrógeno en el organismo.
La embolia gaseosa se produce cuando se forman burbujas de gas dentro de los vasos sanguíneos o los tejidos. Estas burbujas pueden dificultar la circulación, reducir el aporte de oxígeno y provocar lesiones en distintos órganos. Es una de las principales consecuencias de la enfermedad por descompresión.
El tratamiento consiste en administrar oxigenoterapia hiperbárica en una cámara hiperbárica. Este procedimiento ayuda a reducir el tamaño de las burbujas de gas y favorece su eliminación del organismo. En el ARCA del Mar del Oceanogràfic se recuperan cada año numerosas tortugas mediante este tratamiento antes de ser devueltas al mar.
Cuando una tortuga queda atrapada en una red no puede realizar un buceo normal y experimenta una intensa situación de estrés. Esta respuesta fisiológica modifica el funcionamiento del sistema circulatorio y aumenta la absorción de nitrógeno, incrementando el riesgo de desarrollar síndrome de descompresión.
Referencias científicas
- García-Párraga D. et al. (2018). Deciphering function of the pulmonary arterial sphincters in loggerhead sea turtles (Caretta caretta). Journal of Experimental Biology. DOI: 10.1242/jeb.179820. Consultar artículo
- García-Párraga D. et al. (2023). New insights into risk variables associated with gas embolism in loggerhead sea turtles (Caretta caretta) caught in trawls and gillnets. Conservation Physiology. DOI: 10.1093/conphys/coad048. Consultar artículo


