La iniciativa “Viaje por el Mediterráneo” del Oceanogràfic con el colegio Santiago Apóstol del Cabanyal combina el trabajo en el aula y las actividades en el entorno marino durante el curso escolar
La comparación de dibujos realizados antes y después de las acciones evidencia una mayor comprensión de la biodiversidad y de los problemas ambientales del Mediterráneo
Con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se celebra cada 26 de enero, la Fundación Oceanogràfic pone el foco en el valor de la educación ambiental como herramienta de transformación social en contextos escolares.
El proyecto “Viaje por el Mediterráneo”, impulsado por el departamento de Educación del Oceanogràfic y desarrollado junto al CEIP Santiago Apóstol del Cabanyal, ha permitido observar y evaluar cómo la experiencia educativa y la conexión con el entorno marino influyen en la forma en la que el alumnado lo comprende y representa.
Durante un curso escolar, la iniciativa ha conectado la educación ambiental no formal con el trabajo diario en el aula, integrando experiencias, contenidos científicos y una metodología basada en las emociones, con los neonatos de tortugas marinas como hilo conductor.
Los dibujos como indicador del aprendizaje
Uno de los indicadores del impacto del proyecto ha sido la comparación de los dibujos realizados por el alumnado antes y después de las acciones.
Al inicio del curso, las representaciones del mar se caracterizaban por una visión simplificada. Dibujos en los que se plasmaba agua azul, sol, algún pez y escasa biodiversidad. El Mediterráneo aparecía como un espacio descontextualizado y ajeno a los problemas ambientales.
Tras un año de trabajo educativo, los dibujos finales reflejan una evolución en el conocimiento de la biodiversidad y la percepción del medio marino.
El alumnado participante ha enriquecido los dibujos con especies autóctonas como tortugas marinas, tiburones, medusas o peces propios del Mediterráneo, así como especies del ecosistema, como la Posidonia oceanica. Junto a la biodiversidad, comenzaron a aparecer también amenazas ambientales, como los residuos plásticos, las redes y otros impactos derivados de la actividad humana.
Con ello, los alumnos reconoces especies y hábitats y saben identificar los problemas concretos que afectan al mar. La evolución de los dibujos se convierte así en una metáfora del aprendizaje y de una mayor conciencia ambiental.
Actividades educativas en el aula y en el entorno marino
Además, en el centro escolar se creó un “Rincón Marino” con materiales educativos cedidos por la Fundación Oceanogràfic, que sirvió como espacio para conocer mejor el océano desde el aula. A ello se sumaron varias limpiezas de la playa de la Malvarrosa, donde el alumnado recogió residuos y los analizó y clasificó en el colegio.
La conexión con el entorno marino se ha reforzado mediante itinerarios educativos por el Oceanogràfic y visitas al ARCA del Mar, el centro de recuperación de fauna marina. Otra de las experiencias ha sido la asistencia a la suelta de una tortuga marina recuperada, en la que los escolares actuaron como transmisores del conocimiento ante sus familias.
Los resultados ponen de manifiesto que la colaboración entre instituciones educativas y científicas puede generar procesos de transformación, especialmente en contextos de vulnerabilidad social.
“Viaje por el Mediterráneo” demuestra que la educación ambiental, cuando se basa en la experiencia, la emoción y el conocimiento mejora la comprensión del medio marino y contribuye a formar una ciudadanía más crítica, consciente y comprometida con su entorno.






