Los estudios han identificado algunas alteraciones que podrían haberse iniciado antes de la llegada de los animales a València, aunque no fueran evidentes durante las evaluaciones previas al traslado  

En Jelly Bean, los principales hallazgos se han localizado en el corazón, el tiroides y las glándulas adrenales, mientras que en Echo se concentran en el tejido nervioso y apuntan a un proceso infeccioso

El Oceanogràfic de València informa de los primeros resultados de los estudios realizados tras las muertes de Jelly Bean y Echo, la beluga y la delfina rescatadas el pasado mes de agosto del parque cerrado Marineland Canadá y que han muerto recientemente.

Los estudios han identificado alteraciones que podrían haberse iniciado antes de la llegada de los animales a València y que no eran clínicamente evidentes en el momento del traslado. Que un animal se encuentre clínicamente estable no descarta la existencia de problemas de salud subyacentes que todavía no hayan producido signos evidentes. Algunas alteraciones solo pueden identificarse mediante el análisis de los órganos, el estudio microscópico de los tejidos y pruebas complementarias confirmatorias que se realizan después de la muerte.

Alteraciones metabólicas y endocrinas en Jelly Bean

Durante sus últimos días, Jelly Bean presentó un cuadro clínico complejo relacionado con el metabolismo y con el equilibrio de agua y sales del organismo, que requirió tratamiento intensivo y seguimiento veterinario permanente. Durante este periodo también se observaron comportamientos inusuales, como la ingesta de agua salada, que complicaron el cuadro y condicionaron su evolución. Los estudios realizados tras su muerte han identificado las principales alteraciones en el corazón, el tiroides y las glándulas adrenales. El tiroides presentaba un tamaño muy superior a las referencias comparativas disponibles, mientras que las glándulas adrenales presentaban una importante reducción de su tamaño. Estas glándulas desempeñan un papel importante en la regulación del metabolismo y en otras funciones esenciales del organismo.

Los resultados disponibles indican que estas alteraciones detectadas en Jelly Bean han podido contribuir al deterioro progresivo de su estado de salud hasta provocar finalmente un fallo y una parada cardíaca como causa final de la muerte.

Un posible problema parasitario en Echo

Echo llegó a València con graves problemas de visión y limitaciones de movilidad en una de sus aletas.  

Durante sus últimos días sufrió un rápido deterioro de su estado de salud presentando problemas neurológicos y respiratorios que requirieron atención veterinaria continua.

Los primeros estudios realizados tras su muerte han identificado un proceso inflamatorio en el tejido cerebral nervioso compatible, de forma preliminar, con una toxoplasmosis, una enfermedad causada por un parásito que no es transmisible de forma directa entre delfines. Los especialistas continúan realizando pruebas para identificar con precisión el agente responsable.

Investigación de las causas de la muerte

Los veterinarios del Oceanogràfic trabajan junto con especialistas en patología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia y del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valencia (IMLV) y los grupos de investigación VISAVET y SALUVET, ambos ubicados en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

La investigación combina los resultados de las necropsias con el análisis microscópico de los tejidos, pruebas específicas de laboratorio y el historial y la evolución clínica de cada animal. Algunas alteraciones pueden observarse durante el examen inicial, mientras que otras solo pueden detectarse mediante análisis posteriores, por lo que la investigación de ambos casos continúa.

El objetivo es determinar con el mayor rigor posible qué ocurrió y establecer los factores que pudieron contribuir a la muerte aguda de ambos animales.

La pérdida de Jelly Bean y Echo supone un momento muy doloroso para todas las personas que han participado en su cuidado. El equipo del Oceanogràfic ha dedicado todos los recursos humanos, veterinarios y técnicos disponibles a su atención desde su llegada y continúa trabajando con el mismo compromiso para favorecer la adaptación, la salud y la calidad de vida del resto de animales acogidos.

Los otros cuatro animales rescatados de Canadá evolucionan favorablemente y continúan bajo estrecho seguimiento de los equipos veterinarios y de cuidadores del Oceanogràfic.

El compromiso del centro sigue siendo actuar con rigor científico, transparencia y el máximo respeto hacia los animales bajo su cuidado.

El Oceanogràfic continuará analizando toda la información clínica y científica disponible y compartirá las conclusiones relevantes a medida que finalicen los estudios.

Sobre el Oceanogràfic

El Oceanogràfic de València, ubicado en la Ciutat de les Arts i les Ciències de la Generalitat Valenciana, es el mayor acuario de Europa y desarrolla su actividad en torno al bienestar animal, la conservación de la biodiversidad marina, la investigación y la divulgación científica. A través de la Fundación Oceanogràfic, participa en proyectos de investigación, conservación y recuperación de especies y ecosistemas marinos.